Cuando la tarde vuelve:
tiro mis redes mudas a tus ojos,
atrapando la poesía sumergida en tus pupilas,
fugitiva de tu pecho tras la sed de algunos besos.
Soy el sol perdido en tu azul mirada.
Soy el viento raudo que te roza el alma.
Soy el que siempre vuelve a tocar tus alas.
Cuando la tarde vuelve:
no sé si soy yo mismo hurgando tus orillas,
ó si es tu vista pura latiendo entre mis dedos...
¡Fuere lo que fuere: Mi poesía eres tú!

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