Córdoba
tiene presencia,de cultura
musulmana,
pero en
alma y en esencia, es una
reina cristiana.
Tiene una
gloria muy alta,en capotes
y pinceles,
por eso
llora la falta,de los dos
que más le duelen.
Córdoba
velando vela,y al Cristo
de los Faroles,
le abre
la cancela,a un llanto
de sus pintores.
Va por sus
calles de flores,de negro
luto vestida,
encendiendo
los faroles,para
alumbrar su herida.
Y al viento
las andanadas,le pregunta
que porque,
en
el cielo faltaban,un capote y
un pincel.
Sabe Dios
si en el museo,La Chiquita
Piconera,
se está
entrando entre los dedos del que
pintaba sus telas.
Y hasta el
Museo Taurino,baja la
estampa torera,
por un
milagro divino,que
acaricia su montera.

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