No me
llores niña, que estan
los luceros desesperaitos, de verte
llorar,
y ese
chavalito que yo tanto quiero,
todito te lo ha de
pagar.
no te da
dolor ,no la
martirices, como un
bandolero,
porque
antes prefiero, que se la
lleve Dios.
Desde que
te bautizaron, con el
nombre de Azucena,
Que ninguno
de mi sangre, quiera
hacerte una traición,
porque yo
seré cuchillo, de mi
propio corazón.
Que no paga
en este mundo, con cien
años de condena,
quien pone
lirios morados, en tu cara
de azucena.
Pena, ¿no
te da a ti pena? dimelo,
sentrañas mías,
quierela,
porque es tan buena,que no se
lo merecía.
¡Que es una
blanca azucena!

No hay comentarios:
Publicar un comentario