En Grana había una rosa más bonita que
ninguna,
la blancura de las fuentes envidiaba su
hermosura,
de noche cuando la Alhambra se iba
vistiendo de luna
bajaba el viento a Grana solo para ver
su hermosura.
La rosa se distraía oyendo los surtidores,
mientras el viento gemía de amor en los miradores.
Pasó la reina una tarde a la vera de la
rosa,
si la rosa era hermosa, la reina lo era aun mas.
Cortándola del tallo, con mano de
terciopelo
con un alfiler de plata se la prendió
sobre el pelo.
y por la noche en la Alhambra cuando la
rosa moría,
el viento en los arrayanes muerto de
dolor decía.
Ay, mi rosa de la Alhambra, rosa de la morería,
haré lo que tú me mandes con tal de que seas mía.
Manda repicar campanas y yo las repicaré,
Manda que se seque el arroyo y no volverá a correr.
Pero por amor de Dios, no mandes que no te quiera
¡PORQUE ESO NO PUEDO YO!!

No hay comentarios:
Publicar un comentario