sábado, 4 de junio de 2016

EN EL QUICIO DE MI PUERTA

 
 
Todas las noches salía, a esperarlo en el zaguán,
por si mi novio venía, sobre su potro alazán. 
Con el trote del caballo, me trajo el viento un cantar:
Ay, un beso de abril y mayo, y un nos vamos a casar.
 
Cuando se fue ya llevaba, en el hombro su fusil, 
mi corazón lo esperaba, soñando verlo venir. 
Una noche trajo el viento, ecos de un claro clarín. 
ay, me dijo un presentimiento,  que me quedé sin ti.
 
Que cesen los manantiales, y llore el sol cuando salga.
De luto estaré ese día, si el hijo que tú me dieras, 
España me lo pidiera, yo también se lo daría. 
Esté dormida ó despierta, contigo estaré soñando,
ahora y siempre, viva ó muerta,
siempre te estaré esperando en el quicio de mi puerta.
 


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