Todas las
noches salía, a esperarlo
en el zaguán,
por si mi
novio venía, sobre su
potro alazán.
Con el
trote del caballo, me trajo el
viento un cantar:
Ay, un beso
de abril y mayo, y un nos
vamos a casar.
Cuando se
fue ya llevaba, en el
hombro su fusil,
mi corazón
lo esperaba, soñando
verlo venir.
Una noche
trajo el viento, ecos de un
claro clarín.
ay, me dijo
un presentimiento, que me
quedé sin ti.
Que cesen
los manantiales, y llore el
sol cuando salga.
De luto
estaré ese día, si el hijo
que tú me dieras,
España me
lo pidiera, yo también
se lo daría.
Esté
dormida ó despierta, contigo
estaré soñando,
ahora y
siempre, viva ó
muerta,
siempre te estaré esperando en el
quicio de mi puerta.

No hay comentarios:
Publicar un comentario